ESTO TAMBIÉN PASARÁ, O LA RUEDA DE LA FORTUNA

Teorizando

19 de Octubre del 2022

ESTO TAMBIÉN PASARÁ, O LA RUEDA DE LA FORTUNA

Hace poco terminé de ver una serie española en la que las protagonistas se tatuaban, cada una en una parte elegida de sus cuerpos "Esto también pasará".
Frase que últimamente circula, que rueda de boca en boca, frase que también dicen los ojos que buscan alentar a quien, por ejemplo, está sufriendo una pérdida.
Cuando escribí "rueda", recordé un cuadro que conocí hace muchísimos años, y que me impactó fuertemente. Se llama La rueda de la fortuna, del pintor Edward Jones.
El guía del museo nos explicaba que el cuadro representa algo así como la ausencia de garantías y la circularidad de la vida: se puede estar arriba (lugar anhelado), y luego se está abajo (frustraciones, desilusiones, abandonos, pérdidas), y luego otra vez arriba, y así. Una rueda, rueda que te rueda.
Esto también pasará, nada es definitivo (o sí, nunca se sabe, desafíos de lo incierto).
Cuando la vida nos enfrenta con un sufrimiento, con una situación indeseada, los amigos nos dicen "esto va a pasar", y mientras nos acarician el hombro, con un gesto de rotunda complicidad agregan "y va a venir algo mejor".
Me pregunto de qué dependerá que lo que continúe en la rueda de la fortuna sea algo mejor que lo perdido, e inmediatamente conjeturo que de uno mismo.
Cuando nos enfrentamos con algo que nos sorprende tristemente, y lo lloramos, lo compartimos con nuestros afectos, lo que garantiza nuevas perspectivas frente a lo mismo. Cuando reflexionamos también en soledad, cuando pasamos algunas noches sin dormir y las soportamos, porque ¿cómo dormir como si nada?
Cuando elaboramos, cuando masticamos la realidad, cuando nos damos tiempo sin desesperar. Cuando ponemos una canción para llorar y moquear a lo pavote, pero después nos lavamos la cara y nos permitimos que asome una sonrisa porque sí, porque estamos aprendiendo, porque a veces nos tropezamos dos veces (siendo optimistas) con la misma piedra. Porque  primero hay que saber sufrir, después amar, después partir, y al fin andar sin pensamiento, según el Polaco Goyeneche.
Y ahí sí, después de semejate movimiento hacia adelante y hacia atrás de nuestra cabecita y nuestro corazón, va a venir algo mejor. Porque tuvimos el coraje de volvernos mejores. Porque tuvimos el coraje de creer, el atrevimiento de creer nuevamente. Y cuando creemos, creamos, sólo cambia una letra.
Porque entre el creer y el crear se pasa la vida. No, se pasa no, la vivimos.