ADICTO O ¿QUÉ VES CUANDO ME VES?

Teorizando

29 de Junio del 2021

ADICTO O ¿QUÉ VES CUANDO ME VES?

Cada palabra carga con su historia de sentidos. Lo mismo aquel que la representa.
¿Qué ves cuando lo/la ves? "¿Y qué esperabas, si es un adicto?", "delincuente", "viciosa", "perdida", "irrecuperable", "mentiroso", "vaga", "loco", y tantas otras imágenes condensadas en en el adicto (si es mujer se tiñe aún más de distorsiones prejuiciosas).
El/la adicta es un sujeto que quedó atrapado en un círculo vicioso que tiene causas y consecuencias singulares, familiares y sociales.
El/la adicta, lejos de un sujeto libre (aunque esto siempre roce un ideal) es un esclavo del consumo y sus hallazgos. Lo que no lo desresponsabiliza de sus actos, más bien lo contrario, sólo explica algo de su padecimiento subjetivo. 
La lectura que debe hacerse es desde la responsabilidad,  no desde la culpa y la condena.
La familia también es responsable respecto de su acompañamiento: si lo hace en pos de los límites y el pedido de ayuda terapéutica, o lo hace en pos de la negación y el empuje a las recaídas. 
El Estado también es responsable de su capacidad de cuidar (o no) a quienes más necesitan ser cuidados. Y de la regulación de todo aquello que invita muy simpática y amigablemente al consumo,  por ejemplo, las publicidades.
La/el adicto interpela a su familia y al cuerpo social en general. Pide que lo miremos de frente y demos respuestas.
La buena noticia, en todo caso, es que el adicto puede recuperarse con un tratamiento especializado. Es un trabajo arduo, muy arduo, que pone a jugar el compromiso, la responsabilidad, el acompañamiento familiar, para encontrar nuevos sentidos, ternura, inscripciones imprescindibles para delinear un deseo que quedó atiborrado de máscaras horrorosas a desandar.