LUDOPATÍA: Entre el grito y la mudez

Teorizando

28 de Enero del 2021

En la pintura El grito, de Munch, hay una figura presa del pánico que grita su miedo mientras se apoya en la baranda de un puente que no tiene fin. Se tapa los oídos y da la espalda a la gente, quizá porque siente que todo está en su contra.
Completamente alejado de la realidad, sucumbe ante el horror que viene de adentro.
En la clínica de la ludopatía nos encontramos con gritadores mudos, con habladores que en lugar de decir, actúan. 
Frente a la máquina tragamonedas, a la ruleta, a las apuestas online, el adicto muestra un grito estrangulado, una palabra rota, esa que justamente hace lazo. Y entonces, su dinero, su tiempo, sus vínculos son arrasados por sombras venidas de su mundo interno, sombras que lo invaden, lo culpan, lo intoxican, lo ensordecen, lo aislan y lo dejan mudo, en aquel grito munchiano.
La recuperación subjetiva viene de la mano de un tratamiento que lo convoque a diferenciar los gritos, las palabras, los silencios, y el accionar desesperado del impulso.