CUARENTENA Y CEGUERA (Buscando al culpable)

Teorizando

7 de Abril del 2020

CUARENTENA Y CEGUERA (Buscando al culpable)

Desde que se determinó la cuarentena salgo a la calle cada 3 días, sólo para comprar comida.
La calle, ese afuera imprescindible para vincularnos, para mirarnos a los ojos, para hablarnos y escucharnos,  para reírnos, para estar concentrados, para aprender a defendernos así como a ofrecer ayuda, se tornó un espacio hostil, del que suelo volver a mi casa con una sensación ambigua: de alivio por haber salido un ratito, y de pesar por la violencia que se respira entre nosotros.
Miradas de sospecha por encima de los barbijos, o evitación de la mirada (como si pudiéramos contagiarnos por mirarnos), movimientos escurridizos. Y que a nadie se le ocurra estornudar adentro de un negocio!!! Me pasó el otro día en la pescadería, sentí ganas de estornudar y recé en todos los idiomas que se me pasen. Pero no, "Achís!!" salió con tanta fuerza como con una mirada avergonzada, como si me hubieran descubierto robándome algunos cornalitos.
Días después en la verdulería, yo miraba la listita en el celular y escuché un grito desde la calle: "Podes dejar de mandar mensajitos que estamos esperando para entrar??!!". Me sentí injustamente acusada, culpable, quería defenderme y me salía una torpeza tras otra. Y sólo estaba mirando si compraba tomates!!. Desde ese día llevo la listita en un papel, aunque pensándolo bien alguien podría acusarme de estar leyendo una carta de amor!
Mis regresos a casa son siempre con pasos largos y rápidos, mucho más por evitar esta carga de tensión agresiva, de estar todos bajo sospecha, que por miedo a enfermarme.
Y entonces me acordé de Ensayo sobre la ceguera, la terriblemente maravillosa novela del gran Saramago: "Por qué nos hemos quedado ciegos, No lo sé, quizá un día lleguemos a saber la razón, Quieres que te diga lo que estoy pensando, Dime, Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven".