YO ANTES DE VOS, VOS ANTES DE MÍ ¿Y AHORA QUÉ?

Teorizando

29 de Noviembre del 2022

YO ANTES DE VOS, VOS ANTES DE MÍ ¿Y AHORA QUÉ?

En esta vida de encuentros y desencuentros, de pérdidas y hallazgos, dos personas se conocen. No estaba en sus planes aunque, si es un verdadero encuentro, seguramente estaba escrito en algún lugar, un lugar que empieza con D de Destino, con D de Deseo.
Se van conociendo, descubriendo, reconocen que después de verse el cuerpo, la cabeza, los sentidos, persisten suspendidos por un rato. Es un tiempo en que el tiempo se aquieta, se calma, acomoda la espaldita para ser acariciado.
Con el correr de los encuentros, de las risas, del amor, en esta historia que hoy quiero contar ella se entera que él había tomado una decisión antes de conocerla, una decisión terminante e inamovible: morir. Sí, la eutanasia.
Claro, no lo dije aún, cuando se conocieron, él estaba cuadripléjico desde hacía un par de años a causa de un accidente. Y él, que no se murió atropellado por la moto, sí se murió. Dejó de ser quien era, y no pudo reconstruírse. Éste que estaba en la silla, tan frágil, dependiendo de todos para todo, no era él, él se quedó debajo de la moto.
Pero resulta que ella, irresistiblemente encantadora, logró sacarle la barba de luto, y volvió un pedazo de él. Logró hacerlo sonreír, sentir ganas, desear besar y ser besado, haciendo retornar otra parte de él. ¿O sólo era una ilusión, un regalo que él quería darle por estar robándole el corazón? Sin embargo, ella, esa maga entusiasta, no logró revertir la decisión que él, antes de ella, había tomado.
Y ella no se dio por vencida y armó un plan lleno de vida y movimiento. Y se querían, mucho se querían pero no, no logró cambiarlo. O sí, pero no como ella anhelaba, que implicaba para él reconocerse en el de la silla, hacerlo vivir con todas, absolutamente todas sus limitaciones, lograr querer abrazar la vida o más bien, dejarse abrazar por ella, porque él ni siquiera podía extender los brazos.
Ella le reprochó ser un egoísta, no pensar en ella, y decidió no acompañarlo al lugar donde moriría (biológicamente).
Devastada como estaba mantuvo un brevísimo diálogo con su padre, quien le dijo lo que alguien debía pronunciar: "No podés cambiar a las personas, lo único que podés hacer es amarlas".
Salió corriendo, ella podía. Entró a su cuarto, ya estaba todo preparado para comenzar (o terminar) de morir. Se sonríeron, lloraron, ella se acostó con él abrazándolo fuerte mientras miraban el majestuoso paisaje del otro lado de la ventana.
Y fue tan determinante el encuentro que la D de Destino, que la D de Deseo tenía preparado para ellos, que él, que no torció su decisión, murió de otra manera. Y ella, que no logró cambiarlo, igual lo cambió, cambiando también su vida para siempre.
¿Qué es el amor? ¿Qué renuncias produce el amor, y cuáles no, sin por ello dudar ni un segundo de que eso, de todos modos, es amor?