¿IDENTIDAD LO QUÉ?

Teorizando

18 de Noviembre del 2022

¿IDENTIDAD LO QUÉ?

Hace poco participé de un Congreso. En su apertura se preguntó al público si éramos los mismos que antes de la pandemia.
La pregunta venía de la mano de un video que mostraba todo lo que habíamos vivido, especialmente durante el 2020 (recordemos: no había aún vacunas).
Resultaba imposible no angustiarse reviviendo esas imágenes teñidas de barbijos, aislamiento, interrupción de lo cotidiano, espera de autorización para ver a nuestros amigos, nuestra familia, y tantos abrumadores etcéteras que se nos vengan a la cabeza en este momento.
Era imposible no conmoverse, no sentir el cuerpo tocado por las imágenes de ausencia de otros cuerpos cerca.
¿Somos los mismos? NO.
¿Y entonces, quiénes somos ahora? ¿En qué cambiamos?
Bueno, ciertamente esta respuesta será singular, aunque puedo conjeturar, y proponer en todo caso, que no la apuremos.
Yo creo que aún estamos masticando lo vivido, pero no nos damos demasiada cuenta.
Yo creo que aún estamos elaborando, tejiendo el entramado, pero con hilos algo invisibles.
Yo creo que aún estamos viendo dónde queremos (y podríamos) poner algunas piezas del rompecabezas que el Covid nos hizo volar de una patada por el aire.
Yo creo que debemos darnos tiempo, que debemos desobedecer el mandato epocal de poder explicar todo ya, que tenemos que ser mejores (¿mejores que quiénes?).
Yo creo que es imprescindible rebelarnos a la terrible posibilidad de perder la humanidad de sentirnos vulnerables frente al dolor, al amor, a la desilusión, a lo incierto. Sentirnos vulnerables frente a lo que lleva tiempo construír, armar, comprender, sostener.
Si no logramos salir de la anestesia cotidiana, vertiginosa e insensata anestesia, podemos creer que la pandemia, y todos sus efectos, ya pasó. Y  entonces sí, no cambiamos nada.
Porque para que algo nos modifique debemos permitir ser tocados por eso, conmovidos, arrebatados, es decir, habilitar algo así como un "Voy siendo" que no desconoce el ser, pero que es permeable a lo nuevo, a lo otro que no estaba en nuestros planes.
Pensándolo bien, prefiero que cierre el gran Eduardo Galeano con una frase de El libro de los abrazos:"Cada promesa es una amenaza,  cada pérdida, un encuentro. De los miedos nacen los corajes; y de las dudas, las certezas. Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. La identidad no es una pieza de museo, quietecita en la vitrina, sino la siempre asombrosa síntesis de las contradicciones nuestras de cada día".