A qué es adicto el jugador compulsivo?

Por Hugo Richeri

12 de Diciembre del 2016

Héctor López dice en un artículo sobre el jugador compulsivo, que éste presenta “…una profunda intolerancia de la falta…” Después de más de 10 años de trabajar en esta clínica del juego compulsivo y de haber tratado a 500 pacientes (aprox.) creo que ese enunciado del maestro López es una acabada síntesis de un jugador compulsivo.

En este sentido, el analista no deja de percibir en su paciente, un fondo muy resistente a aceptar esta “falla de fábrica” podríamos decir. Aceptar que somos seres limitados en cuanto al monto de goce que nuestra estructura meramente humana puede, justamente, tolerar sin romperse.

Sabemos que la falta tiene que ver con el objeto y con el hecho de que éste está perdido por definición. Esa es “La condición humana”, como el título del cuadro de Magritte. En él, el paisaje está perdido. Pues bien, el jugador no quiere saber de esta pérdida. La reniega. Y así produce una cadena de otras inumerables perdidas en las apuestas, en una loca carrera que va de acting en acting.

En esta loca carrera, el sueño del jugador es hacerle un corte de manga a esa falta radical. Es un intento loco de alcanzar lo real, acceder a “Das Ding”, probar que todo es posible! Que es lo mismo que decir que lo imposible no existe. Eso es lo que encuentra como promesa en los giros del azar. A eso se hace adicto y ese es el objeto de su adicción.