JUEGO PATOLÓGICO EN EL CONTEXTO DE UN HOSPITAL PÚBLICO

Por Susana Jimenez Murcia

10 de Noviembre del 2016

El juego, una actividad común en todas las sociedades y culturas desde la Antigüedad, es para la mayoría de personas una actividad que no pasa de ser una distracción. Para otras, casi el 2% en España, el juego es un trastorno de graves consecuencias.

El juego patológico se ha definido como un fracaso progresivo y crónico de resistir el impulso de jugar, convirtiéndose en una conducta problemática que daña y lesiona todas las áreas de la vida del individuo. Esta actividad suele iniciarse en la adolescencia o juventud, siendo en el caso de las mujeres más tardío, y el impacto económico y social es muy elevado.

Si tuviéramos que establecer un perfil del paciente que acude a consulta profesional por problemas de juego seria un varón, con una edad media de 35 años, que ha iniciado su conducta de juego en la juventud habiéndose convertido en un problema al cabo de unos 5 años, activo laboralmente y casado. Refiere haber empezado a jugar con la idea de ganar dinero, o bien por costumbre social (con amigos o compañeros de trabajo, en el caso de los jugadores tradicionales, no así en los de juego online). De forma progresiva, ha ido aumentando la frecuencia de juego y el tamaño de la apuesta, hasta que se ha convertido en una actividad diaria, en la que invierte todo el dinero del que puede disponer. Cree que juega para recuperar el dinero perdido, pero afirma que el juego también le sirve para escapar de los problemas y de las tensiones y preocupaciones diarias. En ocasiones, la progresión de la enfermedad también ha coincidido con algún estresante vital grave. Generalmente, reinvierte los premios y es al terminar de jugar y ser consciente de lo que ha pasado, cuando se siente intranquilo, deprimido y culpable. Explica que mil veces se ha prometido a sí mismo que no volvería a jugar (a veces, ha invertido todo el dinero del sueldo en un solo episodio de juego) y, sin embargo, cuando ha vuelto a disponer de dinero, o se ha sentido abatido o frustrado, ha vuelto a repetir la misma conducta. Se siente arrepentido y desesperado por haber mentido a la familia y haber gastado tanto dinero. Cree que le ha fallado a todo el mundo. Reconoce que la familia le ayudado algunas a veces a salir del problema (dejándole dinero para pagar las deudas) y en cambio él, ha vuelto a jugar.

La información sobre el tratamiento del juego patológico todavía adolece de ciertos conceptos erróneos ¿Qué se conoce realmente acerca del tratamiento del juego patológico en general, ya sea a juegos tradicionales o a través de internet? ¿Son eficaces? ¿Es cierto el mito de que estos trastornos no se pueden curar?

La investigación sobre resultados de tratamiento demuestra que es un trastorno que puede tratarse con éxito. Diversas publicaciones coinciden al señalar que los tratamientos psicológicos son los más eficaces, asociándose a una mejoría significativa tanto a corto como a largo plazo. Estudios realizados en la Unidad de Juego Patológico del Servicio de Psiquiatría, del Hospital Universitario de Bellvitge (en Barcelona) y realizado con amplias muestras de pacientes, que habían solicitado tratamiento profesional por su problema de juego, mostraron que el tratamiento psicológico (cognitivo-conductual) era eficaz en la mayoría de pacientes, siendo la tasa de abandonos durante el tratamiento del 30% y la de recaídas del 23,9%. Otra cuestión de interés puede ser, ¿es posible predecir el éxito o el fracaso de una terapia?, ¿existen datos al respecto? Los estudios científicos han demostrado que los factores más asociados a una pobre respuesta al tratamiento son niveles elevados de ansiedad y depresión (en cuyo caso el juego puede actuar como una forma de aliviar estos estados emocionales negativos) y en general gravedad de la psicopatología asociada, mayor gravedad del trastorno, baja motivación al cambio y elevada impulsividad y búsqueda de sensaciones. Sin embargo, algunos rasgos de personalidad como la persistencia (autoexigencia, ambición, capacidad de esfuerzo y superación) parecen ser factores relacionados a buena respuesta al tratamiento.

Otro aspecto a tener en cuenta es que a pesar de las similitudes observadas entre los pacientes con el diagnóstico de juego patológico (ya sea online o no), también es cierto que existe cierta heterogeneidad. Así, aunque los programas de tratamiento pueden ser similares, es decir basados en una serie de técnicas comunes en todos los casos, también es necesario evaluar y establecer las características específicas de cada paciente. De este modo, al diseñar el plan de intervención conviene disponer de una serie de criterios para determinar la conveniencia de aplicar las distintas modalidades de intervención (individual, grupal, familiar, con tratamiento farmacológico combinado, coordinado con otros especialistas de ámbitos diversos, etc.).

Sin embargo, sea cual sea la modalidad de tratamiento más indicada en cada caso, el primer objetivo será detener la conducta de juego, por lo que las técnicas conductuales de control de estímulos (control de dinero y evitación de situaciones de riesgo) serán de utilidad en este sentido. Las técnicas cognitivas para tratar las creencias irracionales y el pensamiento mágico asociado al juego y la psicoeducación sobre las probabilidades de ganar en el juego de apuesta, serán también eficaces. El incremento de la confianza con los familiares o las personas significativas del entorno del paciente, será otro aspecto a conseguir. El entrenamiento en habilidades de afrontamiento al estrés, el aumento de la autoestima y la solución de problemas pueden ser estrategias terapéuticas necesarias para superar el trastorno. Las actividades de entretenimiento y ocio alternativas son especialmente adecuadas en un programa de deshabituación del juego.

Finalmente, hay que tener en cuenta los recursos terapéuticos necesarios para abordar los trastornos asociados al juego (abuso o dependencia de drogas o alcohol, depresión, problemas legales y financieros, etc.). De este modo, el objetivo del tratamiento, será restablecer el estilo de vida previo al trastorno y mejorar todas las áreas de la vida del sujeto afectadas o deterioradas por su enfermedad.

En definitiva, el juego patológico es un trastorno reconocido como tal desde hace relativamente pocos años y por ello aún queda mucho por hacer, pero los avances son cada vez mayores en esta área. Ello, sin duda, se ha visto reflejado no tan sólo en los resultados de la investigación más básica, sino también a nivel clínico, como por ejemplo en el hecho de que muchos pacientes identifiquen y reconozcan antes el problema, con lo que cada vez es menos frecuente ver largas evoluciones de la enfermedad, presentando asimismo mayor motivación para llevar a cabo un tratamiento y por ello, mejor resultado de los programas de intervención.