La adicción, un vínculo de sumisión.

Por Mayra Gallucci

Agosto 2016

“El adicto realiza una búsqueda, pero se conforma con un sucedáneo. Un objeto que le da la sensación de haber encontrado lo que buscaba. Trata de saciar su hambre con más y más del sucedáneo, y no advierte que cuanto más come más hambre tiene”. Thorwald 1993

Diversos textos plantean que la palabra “adicto” viene del latín addictus, participio pasivo del verbo addicere: “asignar, adjudicar, dedicar” (de ad, “a, hacia” + dicere, “decir”). Apegarse o adherir a una persona, una opinión, etcétera. De modo que, por su etimología, adicto es, simplemente, apegado.

La anterior definición nos lleva a pensar que una persona adicta es alguien adherido a un objeto, a una conducta o a otra persona a la que le otorga un valor propio. El adicto no está solo, está pegado a algo o alguien, y ese algo o alguien tiene tanto peso que termina por definirlo. El valor y la función que un individuo le da a lo que se adhiere es tal, que parecería imposible de dejar o de sustituir. Este pegoteo o “empaste” no es ni naif ni ingenuo, se trata en primera instancia de un enamoramiento que deviene en una relación de sumisión. Digo sumisión porque el adicto adherido a “la cosa” no tiene libertad, no decide, no habla ni propone, simplemente acata un monólogo tirano. Finalmente el empaste llega a ser tal que el adicto, sin voz ni voto, entrega sus días, deseos, familia, dinero, amores, se entrega a sí mismo.

En los últimos tiempos se ha comenzado a pensar en la adicción como una problemática vincular, una patología del vínculo. Esto quiere decir que no es la droga (alcohol) o la conducta (juego por apuestas) lo que hace al adicto o a la adicción, sino el tipo de vínculo que la persona establece con el objeto. Lo que define la adicción es la relación que la persona entabla.

“La adicción es un tipo de relación establecida con un objeto. Un vínculo de apego, de dependencia, de esclavitud, en la que el sujeto le addicere, le adjudica, el “poder” al objeto, quedando así atrapado en una pauta de relación dependiente”.

La adicción es una enfermedad compleja de naturaleza bio-psico- social. Esto quiere decir que las causas biológicas, emocionales y sociales interactúan entre sí para favorecerla. Su etiología no lineal, multifactorial y sistémica hace imposible comprenderla con una visión lineal o simplista de: una causa – un efecto. Cada persona es diferente y muestra matices distintos del problema, por lo que es necesario individualizar cada caso y analizar su historia personal y familiar. 

Podríamos pensar que el desafío radica en limpiarse, recuperar el nombre propio, la voz; romper el vínculo de sumisión y animarse a ser sin adherencias.