Ir al casino antes de morir

Por Mario Buchbinder

21 de Agosto de 2016

¡Qué imagen la del que está por morir y su último pedido es que lo lleven al casino a jugar unas fichas para embeberse del “ruidito de las fichas”! Va sostenido por dos seres queridos que aceptan acompañarlo al lugar de su gran pasión. Quién puede decir que ese no es el momento de mayor intensidad de vida, antesala a su muerte.

Qué busca el jugador en ese instante de riesgo, como quien está en el borde de la vida y de la muerte. Ese lugar excéntrico, que rompe con su cotidianeidad, con su persona, su familia, qué destruye. No estará buscando ese instante de vida, ese lugar de inmanencia absoluta, no será que en su cotidianeidad está absolutamente perdido, que sólo lo puede salvar ese lugar de destrucción y de imposibilidad.

Cuál es el lenguaje del jugador y cuál el lenguaje para poder comunicarse con él.

El lenguaje del terapeuta será sólo el de quien coloca límites. O tendrá que decodificar qué significa que gaste por ejemplo todo el dinero, incluso el que se guardaba para los remedios para sus hijos.

Si no comprendemos ese instante de amor y muerte del jugador, que rompe con todas sus fronteras, difícil que se pueda tratarlo. 

Cómo entrar en su universo, admirarlo y rechazarlo, sin “contagiarse” de su desgracia. El “juega” algo que cada ser humano desea realizar, es la relación con el todo, es ser dios y no ser nada, ser un fragmento, un pedazo de escoria, creerse el multimillonario, el triunfador y al mismo tiempo como si lo pudiera todo, no ser nada.

Muchas veces el desprecio de los otros, incluido el terapeuta, al adicto, es el miedo a contagiarse esa pasión, por eso también se bromea, acerca de participar en el juego, en alguna cábala, en algún numerito. Si no compartimos el miedo y la pasión como elemento imaginario, difícil que podamos tratar a un adicto al juego.